Densa, vibrante y cargada de electricidad; así es Rayo Oscuro, puro vértigo sonoro. Aquí se canaliza la esencia más curda del stoner rock y nos la lanza directo al pecho, con rifas que reptan como lava y una atmósfera que va de lo psicodélico y lo apocalíptico. Su sonido es un viaje sin cinturón de seguridad; hay bajos pesados, baterías que golpean como martillos y una guitarra afilada que corta la neblina con cada nota distorsionada.
La voz, casi hipnótica, más que cantar, invoca. Hay algo ritualista en la entrega; es como si la canción nos llevara a un trance eléctrico para atravesar realidades paralelas. No hay prisa, en realidad todo arde lento, pero intenso.
Es un rock para escuchar con el cuerpo entero y sentirlo retumbar en cada esquina y dejarnos arrastrarnos por él. Es una canción peligrosa, física y volcánica. Actitud punk, peso cósmico… música para perderse en el ritmo y encontrarse en el ruido.






Deja un comentario