Esta canción es un grito contenido, una súplica desde los márgenes. Inspirada por la isla prisión de Gorgona, este tema de Stigma no sólo habla del encierro físico, sino también del tipo de cárcel que llevamos por dentro. Es sobre sentirse atrapado por la distancia, por los silencios que cada vez crecen más entre dos personas, y de la imposibilidad de perdonar, incluso a nosotros mismos.
Las estrofas íntimas pero firmes, nos pintan la cotidianidad de la reclusión, como el tedio y el paso del tiempo. Pero cuando llega el todo, todo se abre… las guitarras se ensanchan, la voz se eleva, y aparece un destello de libertad que aún resiste, aunque sea sólo en nuestra mente.
A pesar de ser punk, no hay gritos; hay sentimientos y observación. Es una canción que se usará como catarsis y no como escudo. Es la banda sonora perfecta para esos que, aunque estén lejos, siguen agarrados a la esperanza… como debe de ser.






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