Esta canción es como una confesión que no se debe gritar, porque trae un gran peso consigo. José Hugo Toribio nos entrega una balda de latin pop rock que no busca dramatizar nuestro pasado, sino animarnos a abrazarlo como parte del presente. La letra es poética y sentida, tejida con imágenes que se nos clavan despacito: una luna que se va sin aviso, una ciudad que se viste de dolor, una sombra que se queda aunque todo lo demás ya no esté.

La instrumentación es sobria pero envolvente. Guitarras calidad, un ritmo contenido que nos acompaña, y una voz que parece más interesada en hablarle al silencio que impresionar a cualquiera. Esta canción vibra como una memoria que no duele, pero que tampoco se va.

Es ese tipo de track que lo dice todo sin necesidad de gritos pero con la voz bien alta. Es ideal para quienes entienden y aceptan que hay cicatrices que no se ven, pero nos forman. Una sombra que no amenaza, y que más bien acompaña.

Deja un comentario

Tendencias