En esta canción, Strongsun teje una atmósfera melancólica que duele lento, como una herida que ya es vieja pero aún está abierta. Con guitarras ligeras y una voz rasposa que viene desde lo más profundo del pecho, esta canción navega entre la carencia emocional y la obstinación de seguir llamándolo amor.
La producción es sutil y precisa; hay bajos melódicos, silencios cargados y una interpretación vocal que confiesa todo. El coro “I was starving, calling it love” se nos clava como una frase que ya hemos pensado antes pero no habíamos dicho en voz alta. Aquí todo está al borde, tanto del llanto como del colapso.
Creada con herramientas de inteligencia artificial pero guiada con dirección artística humana, esta canción se equilibra entre la tecnología y la emoción de manera imperceptible. Es íntima, artesanal y sorprendentemente real. Es un tema que se quedará contigo como el eco de un amor mal nombrado.






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