Oscura, decadente y deliciosamente teatral, Amounted To Nothing es el soundtrack perfecto para una fiesta subterránea, llena de vampiros insomnes. Un ritual de sintetizadores densos, bajos pesados y un dramatismo que coquetea con lo gótico sin perder su pulso electrónico.
La canción se mueve como humo espeso dentro de una habitación sin ventanas, de manera lenta y penetrante. Cada verso es una confesión entre el nihilismo y la nostalgia, con una vibra que nos recuerda a Depeche Mode en su mood más lúgubre, a Pink Floyd bajo luces estreboscópicas y un filo industrial que susurra desde las sombras.
Las letras, desencantadas y poéticas, hacen un eco de promesas rotas y recuerdos diluidos como arena entre los dedos. Pero el beat nunca se detiene, porque aunque todo «haya sido en vano», esta canción pide movimiento y entrega.
Es perfecta si quieres bailar con elegancia y estilo entre ruinas emocionales oscuras.






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