Con una energía luminosa y un groove contagioso, esta nueva entrega de Jørgen Brustad es de esas canciones que te atrapan desde el primer acorde y no te sueltan. Alegre, pegajosa y perfecta para cantar a todo pulmón, esta pieza navega entre el indie rock y el pop con una soltura que se siente natural y vibrante.

Las guitarras brillan con acordes soleados, el bajo marca el ritmo con ese swing que hace imposible quedarse quieto, y los coros -esos coros- están diseñados para volverse himno instantáneo en cualquier concierto o roadtrip con amigos. La letra, sin complicaciones pero honesta, celebra y nos invita a hacerlo junto con ella, y así es que conectamos con esta pieza.

Ideal para playlists de vibra alta, esta canción es como un rayo de sol que entra por la ventana un sábado por la mañana. Si buscabas un nuevo tema para corear sin culpa mientras bailas en tu cuarto o manejas con las ventanas abajo, acabas de encontrarlo.

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