Tragedy no es solo el cierre de un álbum, es el latido final de un corazón entre mundos, donde la vida y la muerte se cruzan por última vez. Esta canción es un descenso emocional al filo del abismo, y a la vez una sacudida que te obliga a mirar hacia arriba justo antes de caer. Aquí el pop punk se carga de existencialismo, guitarras afiladas y emociones en carne viva.

Desde la primera estrofa, el tema flota entre la nostalgia, la culpa y ese miedo helado que llega cuando ya no hay vuelta atrás. Luego explota: un breakdown con riffs que se retuercen como pensamientos desesperados, capas de synths, voces que colapsan… y silencio. Como si el alma quedara suspendida, a la espera de algo más.

Pero no termina ahí. Porque cuando creías que todo estaba perdido, el protagonista despierta. Y con él, la posibilidad del perdón, del cambio, de vivir con intención. Es devastadora y al mismo tiempo esperanzadora.
Este es un cierre cinematográfico, catártico y brutalmente honesto.

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