Esta canción es una pregunta disfrazada de riff, ¿importan nuestras decisiones o todo es parte de algo que ya estaba escrito? Con un sonido que se mueve entre lo melódico y lo mathy, esta entrega de Mark Corey canaliza la escuela de Minus the Bear sin caer en la copia, apostando por texturas inteligentes y una emocionalidad que no se sobreactúa.
Hay guitarras limpias que serpentean como pensamientos repetitivos, baterías que juegan con ritmos complejos sin perder groove, y una voz que navega entre la reflexión y el desahogo. El track va construyendo capas como si fueran opciones posibles, con caminos sonoros que se abren, se cruzan, y a veces se contradicen.
Lo más valioso es que no da respuestas fáciles. Es una canción que se atreve a habitar la incertidumbre, a sonar bonito incluso cuando las palabras duelen un poco. Y en ese ir y venir de sonidos y emociones, logra lo que muchos buscan, dejarte pensando, pero también moviéndote.
Esto no es rock para encajar. Es rock para sentir y dudar al mismo tiempo.






Deja un comentario