Con espíritu neoyorquino y alma ochentera, este himno de amor recién remasterizado brilla como un letrero de neón en la noche. Se trata de una poderosa balada pop rock al estilo clásico, con ganchos melódicos gigantes, producción pulida y ese tipo de coro que te hace querer alzar los brazos y corearlo como si estuvieras en el Madison Square Garden en 1986.
La canción captura a la perfección ese momento mágico en que el amor llega sin aviso, con la ciudad como escenario vibrante y cinematográfico. Hay algo en los sintetizadores brillantes, las guitarras envolventes y la voz principal, que se siente cargada de emoción y nostalgia, que nos transporta directo a un videoclip mental lleno de taxis amarillos, luces reflejadas en el pavimento y corazones acelerados.
Aunque su estética remite al pasado, el remaster le da el toque justo de brillo moderno para que suene tan fresco como familiar. Es una carta de amor a Nueva York y al romance clásico, una cápsula de tiempo que no envejece. Ideal para playlist de roadtrips, nostalgia con estilo y declaraciones a todo volumen.






Deja un comentario