¡The Carolyn nos presenta unas variaciones sonoras bastante disfrutables!
Amo esas canciones del género punk en el que ni la música ni la voz pierden el tiempo para arrancar con toda la actitud, con todo el poder y la energía que trae cada uno. Lo interesante de esta canción, es que hay una parte en donde todo ese desborde de energía baja, no lo hace de forma brusca, pero sí en forma del golpeteo tranquilo de la batería y una voz más suave y melodiosa de su intérprete. Es como unos segundos de pausa en medio de este controlado caos sonoro.
Luego, la música recupera ese ritmo acelerado, hasta el minuto 1:30, ya muy cerca de terminar la canción, la guitarra se apodera de la pista principal y da unos acordes más relajados, para concluir con un remate de la batería que rompe con la tranquilidad de la guitarra. Se trata de una canción que no solo juega con los sonidos, los hace suyos y crea una canción perfecta para un fin de semana.






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