¡Esta canción ruge con cada riff!
El platillo al inicio de esta canción entra con sutileza, marcando un ritmo lento que, por supuesto, no es el que sigue el resto de la canción, pues se trata de un tema pesado en cuanto a su sonido e interpretación. Pues justo es la batería quien después marca este ritmo acelerado que conserva la canción conforme va avanzando. Mientras que la interpretación, con voz rasposa y que interpreta desde lo más profundo de su ser, se siente con un tono ansioso y agitado durante todo el tema, ni él ni nosotros nos relajamos, pero estamos muy conectados con el tema.
En el minuto 3:17 encontramos un riff de guitarra bastante consistente con el resto de la canción suena con fuerza y poder, se convierte en el protagonista de esta canción al menos unos minutos, cuando la voz, ya un poco desgasta y llena de sentimiento de nuestro intérprete irrumpe con fuerza para continuar relatando esta historia que, más bien, suena como un reclamo que no se contiene.






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