¡Este tema tiene una descarga de guitarras y batería para convertirse en un desahogo!

La letra de la canción y la melodía logran mezclar la vulnerabilidad de la interpretación con la rabia o desesperación por una historia de amor que terminó mal. Este tema fue escrito un Día  de San Valentín, justo en el momento en que sus protagonistas se dieron cuenta que la relación no daba para más y se estaba convirtiendo en algo más oscuro, cuando el amor pasó a ser un resentimiento con el claro deseo de dañar al otro. Por eso este tema es cantado con esta fuerza que no se contiene, estalla en medio de la música y muestra que no todos los días de San Valentín terminan con cartas de amor y flores rojas.

La melodía es justo lo que se esperaría para una canción de este estilo: tiene un ritmo apresurado, la batería suena con energía, y la guitarra da riffs de esos que demuestran que hay un enojo al cantarla; mientras que la interpretación, aunque tiene un tono dulce, este cambia y por momentos se siente roto.

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