¡Un tema rockero con una estructura perfectamente controlada!
Este tema tiene una base melódica que se siente estructurada, cada golpe de batería y rasgueo de guitarra se siente calculado, pero correcto. Una de mis partes favoritas de la canción, y que se presenta en cada verso, es el sonido de la guitarra, pues no busca interponerse, pero suena brillante al mismo tiempo que le da un sonido vibrante. Muy cerca del final logramos escuchar esta conexión entre la guitarra y el bajo que, aunque solo se trata de algunas notas, suena espectacular.
La voz de su intérprete es grave y profunda, su cantante logra atraparnos en esta atmósfera rockera, mientras nos habla sobre dejar pasar algo que, de momento, no se sintió grave, hasta que las cosas comienzan a salir de control, lo cual contrasta enormemente con la melodía que se siente estructurada y controlada. La canción dura un minuto y 34 segundos, pero es el tiempo necesario para dejarnos con ganas de más y darle play de nuevo.





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