Hay una voz con un tono etéreo que suena como un eco a través de la música desde que le damos play, y es que ahí es donde radica la fuerza y la capacidad de mantenernos cautivos en este tema, uno con un ambiente marcado por la sutileza del piano y los instrumentos de cuerdas, quienes crean este ambiente nostálgico.

Cerca del minuto 1:16 la melodía adquiere un tono más de baladita rock cuando se incluye la batería que marca el ritmo como un pulso tranquilo, y la guitarra que brilla con un sonido muy particular. Y en medio de la música tenemos la voz de Omar Al Julaidan, con un tono medio que parece bailar entre las notas musicales siguiendo sus reglas, pues incluso suena profunda su voz cerca del minuto 3:05. Esta es una de esas canciones que, sin esperarlo, te va a atrapar por sus texturas sonoras marcadas. El final es una joya, con el piano que eleva el tono profundo de Omar, mientras de fondo tenemos esa música etérea.

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