Me gusta el riff sutil pero muy bien marcado de los primeros segundos, tiene esa esencia del rock nostálgico y melancólico de los años 90s, y esa es la atmósfera en la que nos envuelve durante el tiempo que dura. La voz de su intérprete es grave y rasposa, lo que suma una textura más densa a la canción que, sin duda, se está convirtiendo en una de mis favoritas.

Y es que disfruto mucho cuando las canciones se toman su tiempo para desarrollarse, y en el camino se nos van presentando estos riffs brillantes, o los ligeros tonos de la batería que pronto se convierten en una explosión sonora que acompaña la interpretación vocal, para luego volver a bajar el volumen y quedarse con nosotros en ese tono de rock clásico que a muchos nos atrapa. El tema dura más de seis minutos, y es tiempo suficiente para mostrarnos más de un riff envolvente, más de una voz que se puede ir entrelazando con el resto de los instrumentos. Un tema que he disfrutado de inicio a fin.

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