Hay canciones que nos ponen a flotar, y Dreamer nos lleva al extremo. Desde los primeros segundos, esta pieza de indie dream rock se despliega como un suspiro en canta lenta, con guitarras brumosas y capas que se deslizan como una neblina nocturna. Todo aquí se siente etéreo y preciso; nada está fuera de lugar, aunque parezca a punto de desvanecerse.
Una voz susurrada más que cantada, nos ayuda a atravesar esta mezcla como si fuéramos un pensamiento que no se quiere ir. Hay melancolía pero claro que también esperanza. Es el tipo de canción que se puede escuchar viendo a las luces pasar y olvidarte un poco que tu mente esta hecha pedazos y tu corazón está al mil por hora.
El sonido coquetea con el shoegaze sin perder su enfoque indie, lo que nos da la mejor combinación de lo etéreo y lo íntimo. Es perfecta para darle play y hacer que el mundo se desdibuje por al menos unos minutos.






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