¡Esta canción es un deleite sonoro!

Desde el momento en que inicia y hasta el minuto 1 una voz suave y una melodía igual de tranquila te va sumergiendo poco a poco. Y es que la voz, un tanto aguda, tiene esa labor de adentrarnos a este sonido que, de repente, explota en una melodía que centra su base en la guitarra eléctrica y una batería poderosa, que además de hacerse acompañar de esta voz del inicio se apoya de una más grave. Es como estar escuchando dos coros: uno que proviene de lo celestial y uno que se esfuerza en salir de las profundidades de la tierra.

Amé este contraste de una tranquilidad al inicio, hasta esta parte, donde la canción no se convierte en otra, pero sí cambia el estilo; incluso lo vuelve a hacer en el minuto 3:10, cuando una voz grave te susurra al oído, con una melodía tranquila que de nuevo revienta en un solo de guitarra. Y es que son más de 7 minutos lo que dura la canción. El tiempo perfecto para explorar sonidos.

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