Desde Suecia pero con raíces que parecen abrazar todo el planeta, Alucuo debuta con una pieza instrumental que se habita. Este track con alma infinit, es un paisaje ceremonial tejido en cuerdas, silencios y vibraciones que flotan como humo antiguo en un bosque sagrado.

La guitarra acústica es la voz principal, pero no va sola, aquí también se siente el eco de otras tierras, de instrumentos que susurran desde alguna raíz olvidada. Cada nota es un paso hacia ese “espacio no visto” del que habla su presentación, una especie de trance suave donde el tiempo se disuelve y solo queda el sonido puro, orgánico, casi espiritual.

Esto no es folk de fogata; es un folk de ritual. No hay prisa, no hay destino, solo un fluir meditativo que invita a cerrar los ojos y dejarse llevar. Si te gustan los sonidos que parecen venidos de otra era, o de ningún lugar en específico, esta joya de Alucuo es una puerta abierta a lo invisible. Esta es una dosis para ti de pura medicina sonora.

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