Base Case suena como si The Ramones se hubieran colgado pedales de delay y se pusieran a discutir sobre inteligencia artificial con una copa de vino y mucho feedback de fondo. Esta pieza de Aversions nace de una jam espontánea, pero tiene estructura quirúrgica con riffs precisos, capas que se acumulan sin aplastar, y una tensión que crece sin romperse nunca del todo.

La guitarra abre y cierra el track como un paréntesis distorsionado, mientras la batería mantiene un pulso obsesivo que te arrastra cinco minutos sin soltarte. Aquí hay una urgencia constante, pero también un plan claro para que cada nueva capa (un bajo más sucio, un synth colándose, un cambio de intensidad) aparezca justo cuando tiene que hacerlo.

La voz, seca, hablada y casi mecánica, funciona perfecto para una letra que le habla al presente digital, con códigos sin freno, algoritmos sin límite, y un sistema que sigue ejecutando sin preguntarse si debería. Es post-punk del siglo XXI, ruidoso, pensante y peligrosamente pegajoso.

Deja un comentario

Tendencias