¡Un tema que se siente orgánico en cada nota!
Energía y poder es lo que se siente desde el primer segundo de esta canción. Aunque el mismo baja ligeramente cuando la voz de Alex Sandra interviene, sin embargo, logra conservar ese sonido como de un tema de garage. Con esto me refiero a que su sonido sigue siendo orgánico, sin necesidad de agregar más adornos que lo que escuchamos a través del potente riff de guitarra, ese batería que va marcando el beat, y el bajo que agrega una capa de profundidad a la canción.
Luego, tenemos la interpretación, por momentos destaca sobre la música, pero cerca del minuto 1:50 se logra emparejar, convirtiendo su tono vocal en otro instrumento que se hace presente a través de un ligero grito que resuena en nuestros oídos. La canción llega a su final con un tono pulsante y vibrante. Sin duda, se trata de un tema que conserva el sonido del post hardore en cada nota, y su esencia vive también, en la voz de ella.






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