¡Guitarra y voz son lo único que necesita Nate para hacernos cómplices de su historia!
La guitarra con la que arranca esta canción nos hace sentir en un ambiente íntimo, solo es ella y la voz ligeramente grave de su intérprete, ambos cantan a una misma voz. La canción tiene este tono cercano que distingue a las canciones folk, pero también la voz hace su trabajo al transportarnos a este ambiente en donde no estamos solos, es él quien con su guitarra está con nosotros. Luego, entra en escena otra voz, igual de nostálgica y melancólica que la principal, hace el coro perfecto para guiarnos en esta canción.
Cabe destacar que en esta canción solo se encuentra la guitarra y la voz, no hay más elementos, y no los necesita para crear la atmósfera en la que nos envuelve, cada acorde y cada palabra parecen pesar lo suficiente para contar toda la historia. La letra transmite un sentimiento de pérdida, reflexión y cierta melancolía que se vuelve íntima, casi como si estuviéramos escuchando una confesión muy personal.






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