En una temporada donde todas las canciones de amor hablan sobre otro humano, Cheyenne quiso escribir acerca de uno de los amores más incondicionales que pueden existir: el de los perros.
Lo que podría interpretarse como una historia graciosa o una anécdota, es, en realidad uno de los escenarios menos explorados en la música pero uno de los más comunes en el día a día y, también, uno de los más significativos, así, en esta poesía musicalizada, la artista intenta describir el sentimiento de amor entre humano y animal.
Con una expresa sinceridad y ternura, se intenta mantener una estructura conformada entre humor y cariño experimentando la sensación real de la experiencia que es querer a un animalito que forma parte de todo en tu vida y en tu día a día. Inspirada en Paul McCartney, crea esta composición musical en donde mantiene cuidado al conservar su estilo muy en Indie Pop pero sin descuidar la emoción que busca evocar en el oyente sabiendo que habla de su «civil de cautro patas».
La artista destaca por mantener la emoción en sus creaciones musicales en escenarios sumamente emotivos y cercanos, así como cariñosos y significativos de sobremanera para ella.





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