Max Maryott se mueve en un espacio donde el indie-pop y el synth-pop se juntan dando como resultado esta canción es un ejemplo de como musicalizar el desamor con mucho estilo, así lo primero que destaca de esto es su estructura de sonido teniendo una vibra muy nocturna y urbana.

La producción esta hecha de texturas electrónicas y sintetizadores suaves que crean una atmósfera un tanto hipnótica, dando una sensación pesada y elegante al mismo tiempo invitando a adentrarnos a un ritmo constante, ideal para cuando, al final del día, solo quieres acostarte en la oscuridad a desconectarte del mundo con audisonos. Incluso los espacios en blanco usa silencios sútiles para cada elemento.

La voz de Max en este tema es el hilo conductor de toda la melancolía oprtando por una entrega vocal introspectiva y contenida, casi como si estuviera relatando un secreto o procesando un pensamiento en voz alta, por ejemplo, usa mucho el falsete y toques suaves, como si fuera una ventana a lo delicado y sentimental. Sin embargo, también vemos un contraste de actitud entre lo melancólico de la música y lo firme de la voz, como si fuera un «si me duele pero tampoco voy a dejar que me lastimes más». Es un himno de lo que te duele pero ya no quieres aceptar.

La temática es de ese momento crucial en donde decides dejar ir a alguien que te ha dañado y alejarte de tajo, la lírica expresa libremente el conflicto interno de el dolor de que ya no esté contra la decisión de autorespetarse. En pocas palabras, es una joya para los amantes del pop alternativo con toques de maduración e instrospección.

Deja un comentario

Trending

Descubre más desde End Sessions

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo