Aquí nos metemos de cabeza en un viaje sonoro completamente diferente, el nombre de la banda y el título nos dan spoilers sobre a que terreno volvemos a entrar, en un espacio psicodélico, lúdico y muy, pero muy envolvente. Incluso, creo que si se pudiera definir a esta canción en una palabra sería «inmersiva».
La mezcla está llena de texturas, hay guitarras sonando distantes y espaciales, como subiendo y bajando a lo laro del track. Como olas. La base rítmica no es agresiva, es más bien, constante y relajada manteniendo la característica del neo-psicodélico o el space rock que te hipnotiza y, obvio, te invita a dejarte llevar.
Por el lado de la estructura vocal, esta producció no busca ser el centro de atención gritando o imponiéndose, más bien se hace una con los instrumentos. La voz etérea es casi como un eco o un susurro lejano, muy en dream pop. Igualmente, los coros y las armonías están procesados de una manera que se sienten tridimensionales, rodeándote por completo si decides darle tu atención con audífonos, transmite paz pero también te mete en estos escenarios de misterio. En cuanto al concepto, habla de la desconexión, de buscar la paz en la imaginación, los sueños o el amor. Muy en poema.
Es un tesoro de la psicodelia moderna, y el pop alternativo, la canción perfecta para esos días en donde solo necesitas existir tu contigo mismo/a, relajándote en tu cuerto o para romantizar un atardecer. Si eres fan de bandas como Tame Impaña o MGMT, este track será de tu completo agrado.







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