Esta track es una radiografía perfecta de lo que pasa cuando el corazón roto se encuentra con el arte musical, esta canción se siente como ese momento de la noche en el que te quedas mirando la ventana mientras llueve o vas en el asiento del copiloto pensando en lo que pudo ser. Richo Sharma logra crear un ambiente que es melancólico pero extrañamente reconfortante, aunque la letra duele y cuestiona la ausencia, la música siempre está ahí para abrazarte.
El alma de la canción es puramente indie, se nota en la honestidad de la interpretación vocal, que se siente cercana, casi como si te estuvieran cantando al oído en una habitación pequeña. Los arreglos de guitarra y el uso de herramientas orgánicas le dan esa calidez artesanal y auténtica que define al sonido alternativo actual.
Aunque tiene alma de garage o de estudio independiente, la sensibilidad pop está súper presente, la melodía del coro es increíblemente pegajosa y fácil de recordar desde la primera escucha, el ritmo tiene ese pulso rítmico latino que te invita a balancearte despacio.
Rico Sharma no necesita exagerar ni hacer piruetas vocales, su fuerza está en los matices, en ese tono ligeramente melancólico y arrastrado que transmite perfectamente el peso de la pregunta que da el título.
La canción sueke empezar de manera minimalista y va sumando capas de percusión y segundas voces a la medida en la que avanza.
Es una propuesta fresquísima dentro del panorama del pop alternativo en español. Rico Sharma demuestra que no se necesita saturar una canción con mil efectos para mover fibras; a veces, una buena guitarra, una melodía honesta y una pregunta dolorosa son más que suficientes para crear esta producción.






Deja un comentario