El rock y el pop latino siempre se han caracterizado por tener una faceta muy social y bailanle, y en esta canción se retoma esa herencia, sobre todo, cuando se pasa por un filtro moderno, lo especial se vuelve aún más especial. A nivel musical, la canción destaca por una riqueza rítmica y una sintrumentación orgánica que se siente increíblemente vive.

El motor de la canción no es una batería electrónica fría, es un ensamble de percuciones latinas que meten un ritmmo arrastrado, con tintes de cumbia, salsa y ritmos afrodescendientes.

Por encima del ritmo latino, las guitarras eléctricas entran con texturas que van desde el rock psicodélico de los años 60 y 70 hasta riffs más modernos del rock alternativo. El uso de efectos como el reverb de resorte y el fuzz le da a la canción un aire vintage pero que se siente muy actual, casi cinematográfico.

La interpretación vocal es magnética, se despliega con un fraseo directo, casi declamatorio en algunos puntos capturando la urgencia del mensaje. Las melodías vocales son sumamente accesibles, logrando que el coro se te quede grabado a la primera escucha a pesar de la complejidad musical que hay de fondo.

Es un track con una producción impecable, una instrumentación de primer nivel y una energía que quema, ideal para encender una noche entre amigos, para escuchar en un vinilo en un día libre o solo cuando quieres ponerte de buenas porque sí.

Deja un comentario

Trending

Descubre más desde End Sessions

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo