Memory Rites no necesitó de una voz para anunciar lo que está a punto de hacer. En esta pista de grime y dubstep, la narrativa se construye precisamente desde la expectativa de saber que algo vieene, pero no saber exactamente cómo va a golpearnos.
Los primeros segundos de la pieza son como el territorio de preparación, dejando que el ritmo y las texturas hagan su trabajo antes de dejarnos ir la primera descarga.
El primer drop marca el inicio de una dinámica que se repite pero que jamás se siente como alguna cuneta regresiva. El segundo impacto nos sorprende pronto y mantiene el pulso activo y refuerza la lógica de tensión y liberación, una idea muy del bass.
En todo momento, el track parece encontrar su fuerza en el contraste que hace entre los espacios y la contundencia.
Y, justo en el otro boom del tema, es el que pareciera que le da sentido al recorrido.
Más que decorar alguna estructura, estos momentos más altos de la pista son como estaciones dentro de una experiencia sonora pensada para sentirse físicamente, sobre todo en cualquier espacio que pueda hacer justicia a sus frecuencias.
Sin una melodía vocal que nos guíe, nuestra atención se desplaza al beat, a los bajos ya los cambios de intensidad. Y es así como podemos disfrutar de un track que entiende que, en estos géneros, esperar es parte del espectáculo.







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