Hacer una versipon de un clásico siempre suele ser un terreno peligroso pues se corre el riesgo de que te salga increíble o de que pase desapercibido o de que sea terriblemente malo.
Sin embargo, la propuesta detrás de este remix se alza precisamente por la valentía de hacerla brillar desde otro ángulo, en lugar de optar por el camino fácil de solo «copiar y pegar», el artista decidió reconstruir el tema y unirlo con el synth-pop enérgico modernizando la canción.
El verdadero triunfo de esta reinterpretación radica en mantener el respeto por la versión original, cuando una canción se traslada a la pista de baile con estos ritmos, la profundidad de la letra también se reinterpreta diluyéndose e los beats, y aquí a urgencia original la hace funcionar como un amplificador con fuerza de liberación. Sumado a que la producción consigue el dolor de la soledad y el rechazo combinado con ritmos que te invitan a bailar.
Esta versión de «Smalltown Boy» es un testimonio de cómo la música puede ser tremendamente profunda en términos sociales y emocionales transformando el eje vibrante y logrando mantener viva la llama de la obra original, demostrando que la pista de baile sigue siendo un refugio seguro para todos.



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