Existe una diferencia enorme entre vivir algo y sentir que estás viendo tu propia vida desde afuera. Runaway (Cinematic Life) nos instala justo en ese espacio extraño en donde todo pareciera lo suficientemente intenso como para una película pero algo estuviese quedándose afuera de cuadro.
Long Live The Lights nos mete en una mezcla de pop punk rock alternativo usando urgencia, melodía y una energía que nunca termina de quedarse quieta.
La producción juega con ésta idea de movimiento constante, además hay capas vocales y momentos de mayor intensidad que hacen que la canción se sienta en expansión, mientras que los cambios de dinámica marcan el contraste entre la euforia de escapar y el cansancio de hacerlo una y otra vez.
Más que solo hablar de irse, el tema parece que cuestiona la necesidad permanente de buscar una versión distinta de la propia vida. Así mismo, la repetición de «cinematic life» funciona como concepto y como advertencia, de que cuando todo tiene que sentirse extraordinario, incluso lo cotidiano podría parecer insuficiente.
El deseo de volver a sentir lo que está ocurriendo en el presente termina siendo mucho mpas importante que buscar cualquier otro escape.
Runaway es para celebrar el regreso a uno mismo. Aquí hay algo poderoso al momento de admitir que no todo está bien y que perseguir otra realidad no necesariamente va a resolver lo que llevamos dentro.







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