BUBU parece ocurrir en ese instante extraño en el que una emoción no termina de convertirse aún en una idea clara. Vaticanjail toma el desconcierto del desamor y lo transforma en un hyper dance pop, uno en donde todo puede suceder demasiado rápido con sonidos que chocan, texturas inesperadas y una energía que hace difícil distinguir entre euforia y colapso. L

La canción ama y prefiere reproducir el caos de los sentimientos. Así mismo, tiene la gran capacidad de convertir lo absurdo en parte del lenguaje emocional. El sampling que tiene reúne elementos que, en teoría, no tendrían por qué convivir, pero que juntos capturan perfecto la sensación de tener demasiadas cosas pasando en la cabeza. Aquí, el corazón roto se vuelve extraño, exagerado y hasta divertido por momentos gracias a Vaticanjail.

El hyper pop encuentra en esto un aliado musical natural. La producción puede sentirse saturada (en el buen sentido), juguetona y deliberadamente impredecible, mientras que debajo de todo hay una emoción que todos reconocemos: el momento en el que se acepta algo que, en el fondo, no se quiere aceptar.

BUBU es más interesante y estructural que una canción de desamor convencional. Es un tema que no muere por sonar bonito para hablar de algo doloroso, sino que crea una nueva estética con base en esto.

Es un track que nos invita a descubrir poco a poco y con amabilidad, (y sobre todo con un gran ritmo), la experiencia de una ruptura.

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