Existen canciones como Running de Hollow Star que construyen su identidad a partir de su repetición, en sus pequeñas variaciones que van acumulando tensión hasta convertir una idea sencilla en algo mucho más inquietante. Dentro del indie rock, este plan puede ser especialmente efectivo porque deja espacio para que el ambiente y la interpretación hagan buena parte del trabajo.

La letra funciona como una serie de preguntas sobre identidad, apego y ausencia, pero lo mejor es que de alguna forma, éstas preguntas se pueden sentir casi circulares. Cada nueva posibilidad modifica un poco el sentido de la anterior, mientras el coro nos lleva una y otra vez al mismo dilema. Esa estructura repetitiva le da un aura hipnótica, como si la canción estuviera intentando encontrar una respuesta que constantemente se escapa.

También hay una vulnerabilidad particular aquí en la forma en que nos plantea la permanencia frente a la distancia. No necesita hacer del conflicto una declaración enorme, porque le basta con insistir en la misma duda para que todo se mueva. Es un recurso muy propio de la tradición del indie, tan solo dejar crecer y crecer una emoción hasta que ya nos aplasta con su enormidad.

Running se siente y escucha, entonces, como una pieza que encuentra su fuerza en insistir. Hollow Star convierte la incertidumbre en su motor y evita sobrecargarnos de explicaciones. Al final, obtenemos una canción introspectiva que nos enseña que a veces es mejor solo (y está bien) dejar nuestras preguntas flotando qye intentar resolverlas.

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