Melankoli parte de una contradicción bastante más interesante que la típica canción sobre estar triste. En lugar de representar la melancolía mediante la quietud o el abatimiento, parece que se pregunta qué pasa cuando las emociones difíciles aparecen disfrazadas de comportamientos que desde afuera parecen lo opuesto.

La tristeza no siempre debe de tener una estética gris, y ésta canción lo sabe, porque decide jugar con los contrastes. Una persona puede reírse, mantenerse ocupada, buscar estímulos o hasta mostrarse especialmente activa mientras internamente procesa algo mucho menos ligero. Melankoli se interesa justo en esa distancia entre lo que hacemos y lo que realmente sentimos, sin reducir las emociones a nada en específico.

También hay algo psicológico en la manera de plantear la canción; no pareciera que solo nos cantara que está triste, sino que también se dedica a observar el comportamiento que aparece alrededor de esa tristeza de la que hemos estado hablando. Es un título que nos promete una cosa pero la conducta plantea otra, lo que genera una clase de tensión conceptual que hace a la canción más inquietante.

En ese sentido, éste track, adquiere su personalidad en la contradicción. La melancolía no siempre llega con lágrimas, silencios o canciones lentas, sino que a veces también está en aquello que nos empeñamos en hacer para demostrar con urgencia a todo mundo que -estamos bien-.

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