BENT! hace todo lo contrario a intentar ordenar un desastre; cut the cord. toma una idea, la repite y la vuelve a repetir hasta que parece que ya entendimos el punto, y ahí vuelve a insistir. Su vibra casi obsesiva es parte de su encanto, porque es como si nos cantara una canción atrapada en un mismo pensamiento.
El track pone a dar vueltas a la inseguridad, al cansancio y a la frustración hasta perder la paciencia, y ¿qué mejor para ese estado mental el pop punk, no?. Hay algo impulsivo en la manera en la que avanza, es como si la canción estuviera todo el tiempo a punto de perder el control.
La pista no necesita de muchos efectos para hacernos sentir demasiado a nosotros, además en las voces hay algunos crujiditos que nos ayudan a sentirnos más cerca al tema, como si lo estuviéramos escuchando prácticamente en vivo. Y, al final llega el verdadero giro porque después de tanta tensión y emoción, BENT! termina con un detalle pequeño pero que hace que de pronto, toda la rabia ya no sea nuestra última sensación, y eso es de agradecer.
Y sin duda, eso es de lo más cool de la canción, de alguna manera entendemos que podemos pasar varios minutos (o más tiempo) gritando y sintiendo que «ya no podemos con esto» y aún así, encontrar un poquito de luz al recordar que existen cosas simples y genuinas que pueden acabar con un bucle doloroso.







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