Hay una clase de despecho que llega después del llanto, justo cuando descubrimos que la persona que nos hizo daño siguió adelante y, sorprendentemente, ya no hay necesidad de querer hacer algo al respecto. Desde ahí parece partir Hate Yourself, que encuentra bastante humor en una reacción mucho menos dramática de lo que uno esperaría.

Ésta es una canción que hace del sarcasmo puro, una señal de distancia. La idea del track, pide una combinación interesante: melodías profundas, cierta ligereza y una sensibilidad capaz de esconder algo de veneno detrás de una capa amable. Dicho contraste puede ser precisamente lo más top del tema, porque mientras todo suena relativamente tranquilo, debajo está esa satisfacción pequeñita de saber que ya no necesitas formar parte de la historia de alguien más.

Igualmente hay algo refrescante en el hecho de que la canción no haga de la superación una especie de iluminación perfecta. Aquí la narradora todavía recuerda lo ocurrido y claramente aún piensa en -aquella- persona; pero, la diferencia está en que ya no hay ganas de una comunicación. A veces sanar también es adquirir paz propia cuando ya ni ganas tienes de intervenir en su vida. N

Hate Yourself nos canta que la verdadera revancha es la indiferencia. No hay planes, confrontaciones ni grandes discursos, tan solo dos vidas y almas que han decidido tomar caminos diferentes. Con una mezcla de ironía, madurez y hasta satisfacción, disfrutamos de una pieza de indie pop con carácter y sentido del humor.

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