No Se Vale juega con un contraste que le va muy bien a la cumbia: el cuerpo quiere bailar mientras la cabeza sigue haciendo cuentas. Sobre un acordeón en vivo y una percusión orgánica, la canción encuentra un sonido mexicano contemporáneo que conserva el sabor de la música regional pero se escucha fresco.
Que la instrumentación haya sido tocada y grabada por músicos reales también se percibe como una decisión importante, en donde hay una intención de mantener un cierto pulso humano.
El arreglo es alegre, y mientras el ritmo pareciera empujarnos hacia adelante, emocionalmente aún hay una pausa incómoda en donde nos preguntamos su aún vale la pena insistir o si llego el momento de soltar.
Y es justo en ese instante en el que entra la mezcla de referencias que propone el tema. Hay una raíz claramente mexicana en el acordeón y en el requinto, pero la sensibilidad del pop urbano deja que la canción pueda tener un público mucho más amplio. No se trata solo de poner elementos regionales sobre una producción moderna, porque la gracia está en que ambos mundos puedan convivir como lo hacen aquí.
Esta es una canción que tiene la clase de ritmo que pide bailarse en compañía, con mucho movimiento y volumen, y eso sí, teniendo en cuenta siempre una emoción un poco más indecisa. Es una cumbia para gozarse mientras aún hay decisiones inciertas.







Deja un comentario